Procrastinación en el trabajo
Procrastinación en el trabajo: por qué la gestión del tiempo no es la solución
La procrastinación en el trabajo tiene menos que ver con una mala gestión del tiempo que con tareas que resultan aburridas, vagas o estresantes. Qué pueden cambiar RR. HH. y los responsables de equipo.
1h Protocols · 4 de octubre de 2026 · 12 min de lectura
La procrastinación en el trabajo es sobre todo una reacción a cómo se sienten las tareas. Adam Grant, psicólogo de Wharton que estudia la motivación laboral y el diseño de puestos (Shin y Grant, 2021), lo resume en una frase: «La procrastinación no es un problema de gestión del tiempo. Es un problema de gestión de las emociones» (Grant, 2025). La investigación sobre el entorno laboral apunta al aburrimiento, las tareas poco claras, la poca autonomía y el estrés. Así que las palancas de RR. HH. y de los responsables de equipo son cómo se diseña y se encarga el trabajo, y si la gente aprende a empezar cuando una tarea resulta desagradable, más que cualquier formación en gestión del tiempo.
¿Merece la pena actuar sobre la procrastinación en el trabajo?
Sí, aunque el argumento se basa en lo frecuente que es y en lo que la acompaña, no en una cifra de coste. Se calcula que entre el 15 y el 20 % de los adultos procrastina de forma crónica (Steel, 2007). En un metaanálisis reciente, la procrastinación crónica se asoció con una peor salud autoevaluada, en parte a través del estrés (Sirois y Monaghan, 2026). En una empresa de muebles de Corea del Sur, cuanto más decían los empleados que procrastinaban, peor valoraban sus supervisores su rendimiento (Shin y Grant, 2021), y en una gran encuesta de Brenda Nguyen, Piers Steel y Joseph Ferrari, más procrastinación iba unida a salarios más bajos, empleos más cortos y más desempleo o subempleo (Nguyen, Steel y Ferrari, 2013). Todas son asociaciones, no pruebas de causa.
Hay dos lagunas que importan para justificarlo ante la empresa. No existe una cifra de coste por empleado fiable: los números que circulan suelen venir de estimaciones antiguas sobre actividades personales y uso de internet en el trabajo, no de la procrastinación medida directamente (Metin et al., 2016). Y la evidencia sobre lo que ayuda procede sobre todo de universitarios; de los ensayos que se citan más abajo, el que se hizo con adultos trabajadores era pequeño.
Así que considéralo algo que merece la pena probar, no un ahorro demostrado. Dimensiónalo con lo que ya mides, como proyectos estancados, plazos incumplidos y las preguntas de la encuesta de clima sobre carga de trabajo o claridad. Después actúa con poco riesgo: haz un piloto pequeño con un equipo y júzgalo por la participación y por cómo cambian las valoraciones que la propia gente da en sus revisiones, que un panel anónimo puede mostrar en totales.
¿Por qué procrastinan los empleados en el trabajo?
La revisión de Piers Steel de 2007 encontró que lo desagradable que es una tarea y lo lejos que queda su recompensa estaban entre los predictores fuertes y constantes de la procrastinación (Steel, 2007). Ambas son características de la tarea, y una organización da forma a sus tareas.
Fuschia Sirois, psicóloga de la Universidad de Durham que estudia la procrastinación, llama a algunas tareas «procrastinógenas»: «tareas que no te dan autonomía, que carecen de estructura y que son ambiguas» (WorkLife, 2020). En otro pódcast fue concreta sobre las oficinas: «Esa es una fuente clave de procrastinación en el trabajo, la ambigüedad de las tareas». Dejar que la gente descifre las instrucciones por su cuenta, añadió, es «la receta para la procrastinación» (Your Parenting Mojo, 2022).
El aburrimiento es la otra señal fuerte. Los investigadores de la Universidad de Utrecht que crearon la Procrastination at Work Scale dividieron la procrastinación en el trabajo en «soldiering» (evitar el trabajo de forma presencial con pausas largas, charlas o soñando despierto) y «cyberslacking» (uso personal de internet en horario laboral). En encuestas a trabajadores de oficina de los Países Bajos y Turquía, la procrastinación en el trabajo estaba fuertemente relacionada con el aburrimiento, y menos recursos laborales, como la autonomía y las oportunidades de aprender, iban unidos a más aburrimiento (Metin, Taris y Peeters, 2016). Cuando alguien parece no tener motivación en el trabajo, revisa los recursos del puesto antes que a la persona. La encuesta de Nguyen, Steel y Ferrari apunta en la misma dirección: las personas que más procrastinaban tendían a ocupar puestos con menos cualidades intrínsecamente gratificantes, con cierto respaldo a la idea de que los puestos pueden fomentar la procrastinación.
El estrés se suma a todo esto. Sirois sostiene que las épocas estresantes aumentan el riesgo de procrastinar porque agotan los recursos que la gente usa para afrontar tareas desagradables; las distracciones dan a la procrastinación una oportunidad, según su explicación, pero no son su causa de fondo. Concluye que «la responsabilidad de la procrastinación no recae únicamente ni siempre en el individuo» (Sirois, 2023).
| Lo que ves | Con qué lo relaciona la investigación | Dónde mirar primero |
|---|---|---|
| Una tarea que nadie empieza | Ambigüedad, poca estructura, poca autonomía | El encargo: resultado, estándar, primer paso, a quién preguntar |
| Pausas largas, charlas, soñar despierto | Aburrimiento y pocos recursos laborales | Autonomía, oportunidades de aprender, rediseño del puesto por parte del empleado |
| Retrasos que se disparan en épocas de mucho trabajo o incertidumbre | Estrés que agota la capacidad de afrontamiento | Carga de trabajo, claridad y apoyo |
¿Cómo pueden ayudar los responsables de equipo a quienes procrastinan?
Si los retrasos de alguien vienen acompañados de un ánimo bajo persistente o están afectando seriamente a su trabajo o a sus relaciones, sugiérele que acuda a un médico o a un psicólogo, y deja cualquier etiqueta en sus manos. Los empleados que quieran trabajar el lado individual pueden leer cómo dejar de procrastinar.
¿Basta con una formación en gestión del tiempo?
Probablemente no por sí sola. Sirois ha dicho que la evidencia sobre las estrategias de gestión del tiempo contra la procrastinación es, en el mejor de los casos, dispar y no dura (Deep Dive, 2023). Los investigadores de Utrecht sí incluyen la formación en gestión del tiempo como una opción, junto con el rediseño del puesto por parte del empleado para que el trabajo sea menos aburrido.
La evidencia sobre lo que sí funciona es escasa, y procede sobre todo de estudiantes. En un gran ensayo prerregistrado con universitarios suecos, una sola sesión de comentarios y consejos en una web no supuso ninguna diferencia medible dos meses después; los estudiantes que sintieron que no les había ayudado dijeron que les costaba actuar sin un apoyo continuado (Åsberg et al., 2024). En un ensayo pequeño con adultos, la mayoría con empleo, unos diez minutos al día de práctica para tolerar y cambiar las emociones desagradables ligadas a una tarea, durante dos semanas, redujeron la procrastinación autodeclarada, aunque el efecto fue pequeño (Eckert et al., 2016). Por tanto, una respuesta desde la empresa necesita tareas mejor diseñadas y también empleados que sepan empezar cuando una tarea sigue resultando desagradable. Programas como el 1h Protocol para Dejar de Procrastinar trabajan lo segundo.
¿Deberías bloquear webs y móviles?
Es un punto de partida débil. En el estudio en siete países de la Procrastination at Work Scale, el «soldiering» iba unido a menos implicación y menor rendimiento en las tareas, mientras que el «cyberslacking» no tenía relación con ninguna de las dos cosas (Metin et al., 2020). Un metaanálisis prerregistrado encontró un único efecto pequeño de la mera presencia de un móvil, sobre la memoria de trabajo, y ningún efecto fiable sobre otras funciones mentales (Parry, 2024). Ayudar a la gente a quitar de su vista sus propias tentaciones tiene más respaldo, al menos en dos estudios con estudiantes (Duckworth et al., 2018), y el tiempo protegido para concentrarse, con las notificaciones desactivadas por decisión del propio empleado, sigue la misma lógica.
Dónde encaja un programa
El 1h Protocol para Dejar de Procrastinar lleva alrededor de una hora, se construye en torno a una tarea que el empleado sigue aplazando y termina con un protocolo personal, seguido de cuatro revisiones breves a lo largo de 30 días. Las empresas compran créditos de programas, un crédito por programa, y el equipo de 1h Protocols trabaja con RR. HH. para elegir los programas, preparar el lanzamiento y revisar la participación y los resultados anónimos. Tu panel solo muestra totales anónimos, de grupos de cinco o más personas, y nunca los programas, las respuestas ni el protocolo de una persona concreta. Júzgalo como cualquier apoyo nuevo, primero en un piloto pequeño: para plantear uno con un solo equipo, solicita un presupuesto.
Preguntas frecuentes
¿Por qué procrastinan los empleados?
Sobre todo por cómo se sienten las tareas. La investigación relaciona la procrastinación en el trabajo con el aburrimiento, las tareas ambiguas o sin estructura, la poca autonomía y el estrés, y el metaanálisis de Piers Steel encontró que lo desagradable de la tarea y una recompensa lejana estaban entre los predictores fuertes y constantes. Fuschia Sirois describe la procrastinación como evitar las emociones negativas que despierta una tarea.
¿Cuánto le cuesta la procrastinación a una empresa?
No existe una cifra por empleado fiable. Lo que muestra la investigación son asociaciones: en una gran encuesta, más procrastinación iba unida a salarios más bajos y empleos más cortos, y en una empresa de Corea del Sur, los empleados que más procrastinaban recibían peores valoraciones de rendimiento. Se calcula que entre el 15 y el 20 % de los adultos procrastina de forma crónica.
¿Basta con una formación en gestión del tiempo?
Probablemente no por sí sola. Fuschia Sirois describe la evidencia sobre las estrategias de gestión del tiempo contra la procrastinación como, en el mejor de los casos, dispar y de efecto breve. En los ensayos, una sola sesión de consejos no supuso ninguna diferencia medible, mientras que dos semanas de práctica diaria breve para gestionar las emociones desagradables tuvieron un efecto pequeño.
¿Cómo pueden ayudar los responsables de equipo a quienes procrastinan?
Encargar las tareas de forma que nadie tenga que adivinar, y acordar el primer paso concreto con una hora. Preguntar qué hace desagradable una tarea estancada, dar más autonomía donde el puesto lo permita y responder a los tropiezos agendando el siguiente comienzo.
¿La procrastinación ayuda alguna vez a la creatividad?
Un poco de retraso puede ayudar. En los experimentos de Jihae Shin y Adam Grant, un retraso moderado durante una tarea de generar ideas dio lugar a ideas más creativas que un retraso bajo o alto, y en una empresa de Corea del Sur, los procrastinadores moderados recibían mejores valoraciones de creatividad cuando estaban motivados o su puesto exigía creatividad. Más procrastinación también iba unida a peores valoraciones de rendimiento, así que el beneficio se limita al trabajo de generar ideas.
Fuentes
- Grant, A. (2025). Procrastination is not a time management problem. LinkedIn (publicación en redes sociales)
- Steel, P. (2007). The nature of procrastination: A meta-analytic and theoretical review. Psychological Bulletin (metaanálisis y revisión)
- WorkLife with Adam Grant: The real reason you procrastinate (2020) (episodio de pódcast con Fuschia Sirois, TED)
- Your Parenting Mojo 170: How to stop procrastinating with Dr. Fuschia Sirois (2022) (episodio de pódcast)
- Metin, U. B., Taris, T. W., & Peeters, M. C. W. (2016). Measuring procrastination at work and its associated workplace aspects. Personality and Individual Differences (desarrollo de escala y estudio de encuesta, 443 trabajadores de oficina, Países Bajos y Turquía)
- Metin, U. B., et al. (2020). Validation of the Procrastination at Work Scale. European Journal of Psychological Assessment (estudio de encuesta, 1.028 empleados de oficina en siete países)
- Nguyen, B., Steel, P., & Ferrari, J. R. (2013). Procrastination's impact in the workplace and the workplace's impact on procrastination. International Journal of Selection and Assessment (estudio de encuesta, 22.053 personas)
- Sirois, F. M. (2023). Procrastination and stress: A conceptual review of why context matters. International Journal of Environmental Research and Public Health (revisión conceptual)
- Shin, J., & Grant, A. M. (2021). When putting work off pays off: The curvilinear relationship between procrastination and creativity. Academy of Management Journal (dos experimentos y un estudio de campo)
- Sirois, F. M., & Monaghan, C. (2026). Procrastination, stress, and self-rated health: A multi-sample meta-analysis. British Journal of Health Psychology (metaanálisis de 36 muestras, 8.603 personas)
- Deep Dive with Ali Abdaal: Professor Fuschia M. Sirois, the procrastination trap (2023) (episodio de pódcast)
- Åsberg, K., Löf, M., & Bendtsen, M. (2024). Effects of a single session low-threshold digital intervention for procrastination behaviors among university students (Focus). Internet Interventions (ensayo controlado aleatorizado prerregistrado, 2.209 estudiantes)
- Eckert, M., et al. (2016). Overcome procrastination: Enhancing emotion regulation skills reduce procrastination. Learning and Individual Differences (incluye un ensayo controlado aleatorizado con 83 adultos)
- Duckworth, A. L., Milkman, K. L., & Laibson, D. (2018). Beyond willpower: Strategies for reducing failures of self-control. Psychological Science in the Public Interest (revisión integradora)
- Parry, D. A. (2024). Does the mere presence of a smartphone impact cognitive performance? A meta-analysis of the "brain drain effect." Media Psychology (metaanálisis prerregistrado, 56 estudios)
- Gollwitzer, P. M., & Sheeran, P. (2006). Implementation intentions and goal achievement: A meta-analysis of effects and processes. Advances in Experimental Social Psychology (metaanálisis de 94 pruebas)
- Wohl, M. J. A., Pychyl, T. A., & Bennett, S. H. (2010). I forgive myself, now I can study. Personality and Individual Differences (estudio prospectivo, 119 estudiantes de primer año)